Luego de más de cuatro meses de clases, el Diplomado en Educación, Memoria y Derechos Humanos de la Universidad de Chile y el Museo de la Memoria, puso fin a su primera versión virtual luego de dos dinámicas jornadas de presentaciones por parte de los grupos conformados por los casi treinta estudiantes de la novena edición del curso.

“La versión virtual ha sido todo un desafío. A la hora de ver resultados estamos satisfechos porque podemos ver desventajas, pero también podemos ver ventajas inesperadas con cosas que habíamos postergado, como la posibilidad de invitar a estudiantes de regiones y de sumar a profesores de distintos puntos del mundo”, sostuvo Carla Peñaloza, Directora del Diplomado, analizando la experiencia de haber realizado el curso en formato online por primera vez.

Por su parte, Cinthia Vargas, Coordinadora Académica del curso, también valoró la vivencia remota: “estamos bastante conformes porque hemos podido trabajar y abordar los contenidos en torno a la intensión pedagógica que hay detrás de los módulos y la coherencia del programa.

De esta forma, las clases finalizaron luego de las presentaciones realizadas por los 8 grupos conformados por las y los estudiantes, quienes expusieron distintas propuestas didácticas para abordar la educación en memoria y derechos humanos en espacios formativos. Estas presentaciones se sumarán a la entrega de un informe final que se convertirá en la evaluación final del programa.

Durante la primera jornada, se realizaron las presentaciones “Escuela Itinerante en DD. HH”, “Las calles tienen memoria”, “Destapando memorias: violencia político sexual” y “Memorias en tránsito: Circuito de los DD. HH en Puerto Montt”. Mientras que el segundo día contó con “Quiénes son: la ausencia de los perpetradores en el curriculum escolar”, “Silencio valiente: Cuadernillo Pedagógico Ex Cárcel Buen Pastor La Serena”, “Las memorias que nos unen” y “La educación en derechos humanos como garantía de no repetición”.

Al respecto, Carla Peñaloza catalogó positivamente las jornadas: “Estoy sorprendida de que se pudieron armar los grupos; la gente sin conocerse demasiado se juntó por afinidad de tema y los resultados son bien interesantes”. Además, destacó la diversidad que se pudo concretar, sumado a la originalidad de las propuestas: “Tienen una virtud especial, porque están pensados para realizarse presencialmente, pero perfectamente se pueden llevar a cabo de manera virtual. La forma en cómo desarrollar evidencia la influencia de la virtualidad, porque nos ha hecho pensar de otra manera”.

Es así como el Diplomado cierra sus contenidos por este año, levantando primeros resultados como antecedentes a próximas versiones. “Tenemos muchos elementos que evaluar aún, sumando la retroalimentación de las y los estudiantes para poder mejorar más la experiencia del próximo año”, mantuvo Cinthia Vargas. Además, agrega: “Esperamos que en la próxima versión podamos sumar todos los aprendizajes y experiencias obtenidas en esta primera versión online”.

Finalmente, Peñaloza rescata el buen clima generado entre estudiantes y docentes: “Se ha creado un clima de colaboración de todas las partes, pese a la ausencia del contacto físico. Uno puede percibir la creación de lazos afectivos; las ganas de conversar, las ganas de seguir reuniéndose, lo que es muy estimulante y emotivo”.